Antes de que las frutas y verduras lleguen a los supermercados, se clasifican en distintas categorías de calidad según su aspecto visual. Estas clasificaciones no tienen que ver con la seguridad alimentaria, el sabor ni el valor nutricional, sino con características externas como el tamaño, la forma y pequeñas imperfecciones estéticas.
Los productos que están ligeramente torcidos, tienen una forma inusual o presentan pequeñas marcas superficiales suelen clasificarse como de clase II o III. Aunque quizá no cumplan los estrictos estándares visuales de los comercios, siguen siendo perfectamente aptos para el consumo.
En muchos casos, lo único que los diferencia es su aspecto.
Las frutas y verduras suelen clasificarse en función de su apariencia y no de su calidad.
Los productos de clase II y III pueden presentar:
Estas características no afectan a la seguridad alimentaria, al valor nutricional ni al sabor. Simplemente no cumplen los estrictos estándares visuales exigidos por muchos supermercados.
Para elaborar zumo, la apariencia no tiene importancia. Una vez que las frutas y verduras se prensan, lo que realmente importa es la calidad de los ingredientes que contienen.
Cada año, se rechazan grandes cantidades de frutas y verduras perfectamente comestibles simplemente porque no tienen el aspecto que los consumidores esperan.
Al utilizar estos ingredientes, contribuimos a darles una segunda oportunidad y evitamos que acaben convirtiéndose en desperdicio.
Este enfoque favorece un sistema alimentario más eficiente, en el que recursos como el agua, la tierra y la energía se utilizan de forma más responsable. Al fin y al cabo, cada fruta y cada verdura ha necesitado meses de cultivo antes de llegar a la cosecha.
Un pepino torcido o una zanahoria con una forma poco habitual contienen los mismos nutrientes naturales y el mismo sabor que otro con un aspecto más uniforme.
Como nuestros zumos se elaboran mediante prensado en frío, lo importante es conservar las propiedades naturales de los ingredientes, no su perfección estética.
El resultado es exactamente lo que más importa:
Los consumidores son cada vez más conscientes del impacto ambiental de la producción de alimentos. Cada vez más personas entienden que la apariencia no determina la calidad.
Elegir frutas y verduras imperfectas es una forma de cuestionar la idea de que los alimentos deben tener un aspecto impecable para ser valiosos. Nos permite aprovechar mejor lo que la naturaleza ya nos ofrece, manteniendo al mismo tiempo los altos estándares de calidad que esperan nuestros clientes.
En The Juicy Group, la sostenibilidad no consiste en un único gran gesto. Consiste en tomar decisiones responsables en cada etapa del proceso de producción.
Al dar una segunda oportunidad a las frutas y verduras de clase II y III, reducimos el desperdicio alimentario innecesario, aprovechamos mejor los recursos naturales y elaboramos zumos que respetan la esencia de lo que la naturaleza nos ofrece.
Porque, al final, un buen zumo se valora por lo que hay dentro de la botella, no por el aspecto que tenía la fruta antes de ser prensada.
Suministramos zumos frescos prensados en frío y tratados con HPP a empresas de toda Europa, elaborados con frutas y verduras de alta calidad que merecen una segunda oportunidad. Póngase en contacto con nosotros. Estaremos encantados de informarle sobre nuestros productos y las posibilidades que ofrecemos.