En un zumo fresco, pequeñas partículas como la fibra, la pulpa y los sólidos de la fruta permanecen inicialmente en suspensión dentro del líquido. Con el tiempo, especialmente cuando el zumo se conserva refrigerado, las partículas más pesadas se depositan gradualmente en el fondo, mientras que el líquido más ligero asciende a la parte superior.
En los zumos pasteurizados (no frescos), esto no ocurre debido a:
❌ El tratamiento térmico, que modifica o descompone las partículas naturales.
❌ La adición de estabilizantes o gomas, que mantienen los ingredientes en suspensión.
❌ La homogeneización, que reduce el tamaño de las partículas y garantiza una textura uniforme.
Nuestros zumos se elaboran mediante un proceso completamente natural y seguro, sin aplicar ningún tratamiento térmico. La separación de fases es una señal de que el zumo es realmente fresco y conserva sus vitaminas y antioxidantes naturales. Siempre que se respete la cadena de frío (entre 0 y 7 °C), la calidad y la seguridad del producto están garantizadas.
Si alguna vez observa que la pulpa del zumo flota en la superficie en lugar de asentarse en el fondo, normalmente es una señal de que el zumo, o parte de él, se ha congelado en algún momento. Este proceso altera la estructura natural del zumo y modifica el comportamiento de las partículas en el líquido.
Esto suele verse en zumos de menor calidad, elaborados con productos previamente congelados en lugar de fruta recién prensada. Aunque siguen siendo aptos para el consumo, es un claro indicio de que el zumo no es tan fresco ni ha sido procesado con el mismo cuidado que un auténtico zumo fresco prensado en frío y tratado con HPP.
¡Basta con agitar el envase unos segundos para que todo vuelva a mezclarse!
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